MODA Y POLITICA PRESIDENCIAL (o dictatorial)

Hace muchos años atrás, en 1960 para ser exactos, JF Kennedy era candidato presidencial en Estados Unidos, lo que sólo sería un dato más en la historia de ese país si no fuese porque su campaña creó un antes y un después en todas las campañas políticas del mundo. En un debate entre Nixon y Kennedy, Nixon venía saliendo del hospital por un accidente en su rodilla, se veía aún cansado después de una larga gira nacional y andaba casi amarillo producto de los antibióticos, pero igual el viejo porfiao fue y se presentó al debate, pero que no era cualquier debate, sino el primero televisado. Nixon, nervioso y aún convaleciente lanzó mil ideas que todo el mundo que escuchó en la radio aplaudió, pero quienes vieron la tele simplemente ignoraron, porque su look de vetusto cercano a la jubilación no permitía creerle que tendría la fuerza suficiente para llevar a cabo esas ideas. Sin embargo Keneddy, aparecía lozano, fresco, maquillado y con ropa que estaba estratégicamente pensada para el blanco y negro de la televisión sesentera. La historia hacía paso al marketing político y a las asesorías de imágenes tan comunes en estos días.

Por estos días el tema vuelve a dar vueltas en mi cabezita loca porque en una entrevista a Revista Caras, Jorge Alessandri, el actual subdirector de Programación de Piñera, ante la pregunta por la ropa del presidente y los metros de tela que de ella sobran dice tajante “Para mí no es tema su ropa”. Que lamentable es ver desvalorizada la imagen pública que uno ve cuando es tan relevante como el mensaje que uno escucha. Tal vez sería bueno dar una repasadita a la historia, bien rapidita y ver que tanto importa o no el look en un político.

No podría partir por otro que por Pinochet. El dictador chileno se puso la capa de Dark Vaider cuando quiso demostrar que era él quien dirigía la Junta, que era él el único con el poder absoluto, casi un Carlos V o un Luis XIV pero en versión sudaca, más sanguinario y más autodidacta, y también harto más neoliberal. Como alguna vez dijo @juanarivers, una pionera en el análisis de la moda y la política, él también se mandaba a hacer sombreros más altos que el resto de sus camaradas para imponer su estilo autoritario y mostrar simbólicamente quien mandaba. Los pelambres, hablan también que Lucía, su señora, mandaba en las invitaciones a eventos y cenas el color de su vestido para que nadie osara a ocupar el mismo color o a opacarla, se habla de su preocupación extrema por verse mejor aunque ya todos sabemos que sus ganas fueron muchas peros sus logros estilísticos bien pocos.

Por su parte Sebastián Piñera… bueno Piñera aunque usted no lo crea también tiene asesoría o ¿usted cree que se operó los ojos porque tenía ganas de ser el gemelo de la Cecilia Morel?. No pues, los ojos cansados no daban el look de 24/7 que él tanto promueve y que uno tanto extraña. Sin embargo, nadie le ha dado la importancia que la ropa merece. En la misma revista Caras pero el año 2010, entrevistaban a Arturo Olave Sastre reconocido en el mundo de la política y que ha vestido a Piñera en más de una ocasión, como también a Lula Da Silva. En aquella entrevista revelaba que el presidente pedía trajes 4 TALLAS MAS GRANDES!!! Buscando la comodidad… Si la ropa es un símbolo, el hecho de que el traje le quede grande será mi metáfora más trillada en este blog. En la misma entrevista el sastre reconocía que a ni sus familiares les gustaba su look. Tal vez a eso se refería Cecilia Morel, cuando reconocía en la revista Mujer del 6 de Marzo del 2011 que Piñera se demora sólo 5 minutos en arreglarse y vaya que aquello se nota, tal vez sea la misma improvisación que tiene en su look la que tiene al momento de cuadrar filas o crear proyectos. El simbolismo de un trapo es a veces inconsciente y por ello los psicoanalistas de la moda debiesen explicarle al presidente que la comodidad es una cosa que no puede estar desligada de la imagen que un político proyecta.

Sin embargo, la despreocupación de Piñera por su apariencia, no coincide con otros mandatarios. Bachelet, por ejemplo,le borraron el estilo hippie/comunacho de un principio y cultivó un estilo “Mamístico” convirtiéndose en la mami de Chile, con cortes redondos, con nada que tuviese puntas o aristas extrañas, colores brillantes que la destacaran en su chiquitolina y con 2 o 3 trajecitos de noche que eran muy similares a los de mi mamá (que no es ninguna gurú del estilo), mujer cercano y protipica de la clase media en su look. Sinceramente, yo creo que esa era la idea de la asesoría en aquel tiempo, hacer y crear una visión de mujer sencilla y generosa, cercana, un look final amoroso y querible que completaban esos kilitos demás y sus mejillas eternamente rosadas, cada vez más icónicamente madre, porque a una mamá se le quiere, no se le piensa, no se le cuestiona y uno no se preguntará por qué hizo empezar el transantiago, por qué no reaccionó a tiempo con el maremoto, porque dio los primeros pasos de Hidroaysén, por qué no hizo cambios profundos en la democracia si no sólo maquillajes progresistas, pero aún así sigue liderando en las encuestas, por un aspecto meramente emocional. Sin embargo hoy existe un cambio notable en su estilo y como presidenta de ONU Mujer debe demostrar más carácter y fuerza y, tal como muy bien dijo Juana Rivers en su entrevista, hoy tiene un look a lo Merkel con más lejanía de la gente y más cercanía al poder.

Lagos, por su parte, se preocupó mucho de su imagen y su impronta, de hecho a veces parecía más preocupado de como lo vería la historia que de los temas de fondo. Atilio Andreoli, lo vistió y de hecho lo sigue vistiendo: Cuando asumió el mando, Atilio le hizo el traje, cuando se fue, Atilio le diseñó el vestuario, cuando salía a terreno y le rompían los bolsillos, Atilio, cuando inauguraba el tren al sur que nunca más pudimos ocupar, Atilio, en las entrevistas Atilio, Atilio, Atilio, Atilio… Este hombre fue quien estuvo preocupado de su look de principio a fin y, de hecho, es quien viste a muchos de los íconos de la izquierda y los nuevos progresistas, Marco Enrique-Ominami para su campaña llevaba Andreoli en su cuerpo, este diseñador hizo el traje con el que Bachelet asumió el mando y viste, de vez en cuando, a Lagos Weber y a varios de otros políticos… Si existe un hombre vinculado al red carpet político ese es y será Atilio y en un rincón poco conocido de la moda política, Leontina Álvarez de la Parra debe ser nombrada, al ser la misma mujer que le hizo las camisas a Allende y Lagos, según una entrevista en La Nación.


En términos internacionales tenemos miles de casos que nos muestra que el vestir puede jugar a favor de sus interés o en contra de ellos. Así por ejemplo, Letizia, la explebeya, y su esposo Felipe hizo que la alfombra roja político nacional, hecha probablemente de cubrepiso de Sodimac, se desplegara en su máximo apogeo y que noticieros cubrieran en su máximo esplendor la ropita de la princesa y de lo raquítica que se veía en su traje de noche, que nos dijera que el pueblo español adoraba que usara trajes Zara en pro de la economía del país (lo cual es una absoluta falsedad) y así con un sinfín de detalles, los noticiarios debieron llamar a todos los expertos en moda que conocían y llenaron la pantalla de alfileres, telas y  pelambre mientras  no se dijo nada del lobby económico que estaban haciendo estos españoles en pro de garantizar las inversiones españolas en su colonia, perdón, en Chile. La moda cubría los fines e intereses de una visita político-económica.

Los beneficios del buen look político también se los lleva Obama y Sarkozy. Obama vistiendo de Ermenegildo Zegna o con trajes de USD$800 de Hart Schaffner Marx, como el que lució para asumir el mandato de Estados Juntos, preocupado de elegir una corbata morada para diferenciarse de todos los anteriores mandatarios, mostrando riesgo, siempre bien vestido incluso cuando recibe el Nobel de la Paz sin siquiera tener ganas de cerrar Guantánamo. Obama y su señora esposa han hecho esto de la moda su mayor talento para subir en puntos de aprobación en medio de un Estados Unidos cada vez más decadente y desvalorizado internacionalmente. Sarkozy, por su parte, es un adicto a Prada y ha logrado hacer con su 1,65 metros un buen modelo a imitar. Su buen gusto le hizo regalar a Obama una agenda Chanel y un bolso Dior, lo que es un tremendo regalo en comparación a un trozo de piedra que le regalaron un día a la Reina Isabel… UN PEDAZO DE PIEDRA!!! Ni hablar de la Bruni, su señora, recluida en el secretismo del embarazo probablemente para no mostrar fotos que luego jueguen en su contra: Una de las moralejas de la campaña de Kennedy fue que las fotos de los candidatos contarían su historia en el futuro… Kennedy por eso será eternamente joven y tendrá una perfecta familia, sin Marilyn, sin nada que lo afecte.

Sin embargo hay personajes que con sus look han traído cuestionamientos a sus propios gobiernos. Lo de Evo Morales ha sido cuestionado en cuanto al nivel de protocolo que se debe cumplir en visitas internacionales. Evo, con su chalequito pasao a fritanga como dice Coco Legrand, logró imponer una imagen a nivel internacional, no sé si de buena manera la verdad, pero al menos nadie podría equivocarse en diferenciarlo en una foto de mandatarios. Más cuestionable es cuando Fidel Castro aparece dando entrevista enchapado en Adidas y su ropa comienza a cuestionar todo un sistema: Una transnacional, un ideal del sistema neoliberal viste a un ícono de la Revolución de la izquierda, en pleno bloqueo económico, tal vez mostrando las propias incoherencias internas del régimen (dictatorial) de Cuba. En la entrevista que tuvimos con el Che de los Gays él nos decía que era una forma de molestar a la marca, de hacer protesta simbólica pero desde mi punto de vista, la ironía no resulta y sólo se queda en el cuestionamiento a un mandatario y a su ya cuestionada postura en Cuba. Un último ejemplo y que no puede dejarse de lado por ser el extremo de la moda y la política, es el día que Imelda Marcos debe salir arrancando de Filipinas y en su fuga se le olvidan apenas 3000 PARES DE ZAPATOS!! Que probablemente fueron comprados con la plata de un desfalcado país, tal como desfalcaron en otras zonas bananeras a miles de “inocentes” que entregaron sus joyas en pro del beneficio de un país económicamente rendido.

Miles de otras aristas se mezclan en la moda y la política que tal vez retomemos en otros post, sólo sé que hoy, después de  todo lo que nombramos, Jorge Alessandri, el subdirector de Programación de Piñera, comience a darle una vuelta a sus dichos y se de cuenta que la ropa que viste un político y, más aún la que lleva un Presidente, es de extrema relevancia porque es el reflejo y el resumen simbólico de su propia gestión, el mensaje final de un gobierno, la imagen que quedará registrada para toda la historia.

LINKS RECOMENDADOS (apretar sobre el título):

  1. ENTREVISTA A JUANA RIVERS: LA MODA Y LA POLITICA EN PONTE LOS PANTALONES
  2. IMELDA MARCOS Y SUS 3000 PARES DE ZAPATOS EN VISTE LA CALLE
  3. ENTREVISTA AL CHE DE LOS GAYS EN PONTE LOS PANTALONES
  4. ENTREVISTA A JORGE ALESSANDRI EN REVISTA CARAS
  5. ENTREVISTA A ARTURO OLAVE EN REVISTA CARAS
  6. ENTREVISTA A ATILIO ANDREOLI EN LA NACION
  7. BLOG DE MODA Y POLITICA
  8. ESPECIAL ESTILO & PODER REVISTA CAPITAL
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Un comentario en “MODA Y POLITICA PRESIDENCIAL (o dictatorial)

  1. Me encantó. Lo encontré demasiado interesante y súper asertivo. Los políticos chilenos tienen que darse cuenta que la ropa es tan importante como bañarse todos los días o lavarse los dientes cada mañana. Ósea ¿como esperan que el diseño de vestuario chileno sea incentivado si ellos no hacen nada para estar al tanto de la moda?
    Yo creo que los políticos tienen ese pensamiento pseudointelectual típico de universitario revolucionario, que dicen que la ropa no es importante, que es capitalista, que es individualista, que es frívola y superficial. ¿y que importa? Pues nada hay que aceptar de una vez por todas que por mas superficial que sea en la sociedad que estamos desde el principio de los tiempos, el como se ve alguien es importantísimo.
    Me recuerdan otros ejemplos, como el de Evita Perón que cambio su imagen de niña de bajos recursos, para ir ascendiendo en la escala social y se convirtió en uno de los personajes mas queridos de la historia argentina. Mientras que a la actual presidenta se le ha criticado por el consumo que tiene en su vestuario. ¿Porque con Eva Perón era aceptado que fuera elegante y a la moda y a Cristina Fernández no?, seria algo bueno de analizar.
    Hay más ejemplos de ropa y política. Era importantísimo en el siglo XVIII que María Antonieta no llevara vestidos al estilo que se usaba en Austria y tuvo que vestirse con diseñadores Parisinos. Para ella la moda fue tan importante, que hasta designo a su marchante de modas Rose Bertin como ministra de la moda. Quizás eso necesitamos en chile “Ministerio de la Moda”.

A ver... y usted que opina??? Comente pues !!!!

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